El supermercado de los animales

 

El tráfico de especies animales es una de las actividades más lucrativas. En ese sentido, el mundo es prácticamente un gran supermercado en donde todo animal tiene su alto precio, en especial aquellos que están a punto de extinguirse.

 

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Propóngale a un amigo que le enumere cuáles son las tres actividades ilegales más importantes y lucrativas del mundo. Es muy posible que su amigo pueda acertar con el contrabando de armas y el negocio de las drogas. Pero difícilmente sepa que el tercer miembro de esta triste lista es el tráfico y comercio ilegal de animales silvestres.

Para darse una idea de la importancia económica de este poco conocido negocio negro, se puede consultar las cifras que manejan los expertos de las organizaciones conservacionistas y de los organismos encargados de reprimirlo. Según estos, en el mundo se invierten anualmente entre 5.000 y 7.000 millones de dólares en los distintos rubros que conforman el tráfico. Este abarca desde la compraventa de todo tipo de animales silvestres vivos, hasta la comercialización de cueros exóticos, carnes raras, plumas para adornos y pieles para abrigos.

El "modus operandi" de esta actividad ilegal suele seguir un similar patrón en todo el mundo. Los animales son capturados por personas de muy bajos recursos que habitan en las naciones con mayores problemas económicos, conocidas generalmente como pertenecientes al Tercer Mundo. Estos recolectores cazan como pueden grandes cantidades y para lograr algún ingreso extra. Así es como los malvenden -a muy bajo precio- a los mayoristas.

Estos intermediarios se ponen en contacto con empresas europeas y norteamericanas, interesadas en importar animales exóticos a sus países, y allí ofrecerlos como mascotas raras a altísimos precios.

loro hablador

Loro hablador

Un buen ejemplo que permite darse una idea de las ganancias que recibe cada eslabón de esta triste cadena de comercialización, se puede extraer de lo que ocurre con una especie muy cotizada en los mercados europeos: el lorito hablador.

Este animal es cazado en grandes cantidades por los campesinos de algunas provincias del norte argentino. Los lugareños venden los ejemplares que quedan en buen estado (durante el proceso de captura muchos son gravemente heridos y otros muchos mueren) en 3,5 dólares la "unidad". Es acopiador a su vez los revende a un mayorista a 8 dólares. Pero en una pajarería de Buenos Aires, o sea en el comercio interno, hay que pagarlo a 30 dólares. Por su lado, un exportador argentino de loritos habladores cobra 60 dólares por cada animal. Pero la gran ganancia la embolsa el comerciante norteamericano que recibe entre 250 y 300 dólares por ese mismo lorito y todavía más el comerciante europeo que puede pedir a sus clientes alrededor de 500 dólares por un solo animal.

En Argentina, las cifras de este comercio no son para nada despreciables: solamente de manera legal se mueve entre 80 y 100 millones de dólares, cada 12 meses.

Pero lo apabullante es que este número sólo refleja la parte en "blanco" del comercio.

Según datos de la propia Administración de Aduanas, la evasión en el rubro "Fauna Silvestre" alcanza cerca del 400%. Si se hacen las cuentas, fácilmente se deducen que el tráfico ilegal es una lucrativa actividad que puede llegar a generar un movimiento de 300 a 400 millones de dólares por año.

Y precisamente gracias a este comercio, la Argentina logró una triste fama internacional. Un informe publicado en 1989 por el Fondo Mundial para la Naturaleza (World Wildlife Found) la ubicó, junto a España, Tailandia y Singapur, entre los 4 países del mundo que presentaban los peores problemas en cuanto el tráfico ilegal de fauna.

Colección de delitos

Lo más triste de este comercio es que se sostiene gracias a la desaprensiva demanda de muchísimas personas que desean tener en sus casas a animales que no nacieron para vivir entre cuatro paredes. Muchas veces ocurre que se compran tiernos cachorros como mascotas, sin pensar que cuando estos crezcan se volverán caros de alimentar y mantener y hasta que pueden convertirse en peligrosos. A pesar de eso, hay personas que tienen un puma una boa ó un orangután en el patio de su casa.


Puma

Boa constrictora

Orangután

Y los compradores tampoco se detienen a reflexionar sobre el daño que están causándole a la naturaleza, además de cometer diversos delitos.

Esto ocurre porque hay muchas especies que están protegidas por convenios y leyes nacionales e internacionales y su caza y comercialización están penados.

Un ejemplo es el caso de flamencos argentinos que pueden encontrarse en comercios europeos a 3000 dólares a pesar de ser una especie protegida.

De esta manera el tráfico ilegal de animales contribuye a que se concreten delitos de contrabando exacciones ilegales, fraude fiscal, y falsificación de documentos públicos.

 Esto ocurre porque hay naciones que hacen la vista gorda al tráfico ilegal si los animales tienen aparentes documentos en regla. Pero en muchos países es muy fácil fraguar papeles falsos o comprar, por medio de sobornos, documentos legales.


Tortuga terrestre

Respecto a este último delito más de una vez han ocurrido absurdos mayúsculos. Así, por ejemplo, en el año 1988, Chile exportó legalmente (es decir con todo en regla) 100 ejemplares de tortugas terrestres, de una especie que no habita en dicho país, y que además está protegida por las leyes de fauna del Paraguay, Bolivia y Argentina.

 

Cueros de exportación

Otro rubro que recibe especial atención es el de los cueros y pieles para abrigos. En la Argentina, entre los años 1976 y 1984, diversas empresas del rubro declararon oficialmente la exportación de 24.165.330 nutrias, 11.668.000 iguanas, 5.200.000 zorros, 207.000 boas y más de 145.000 yacarés. A estas cifras hay que sumarle los envíos en negro (que posiblemente duplicarán estos valores), y los recursos y pieles que fueron utilizados por la industria nacional en la fabricación de carteras, cinturones, sacos y portafolios para abastecer la demanda interna todo eso en sòlo9 años.


Coipo o falsa nutria

Iguana verde

Zorro colorado

Yacaré

Los valores de estas exportaciones se pueden calcular a partir de datos ejemplificadores. Por ejemplo, un cuero de iguana se cotiza a 12 dólares, una piel de nutria entre 8 y 10 dólares y por las pieles de zorros se pide entre 10 y 37 dólares la unidad.

Otros animales exóticos del mundo que sufren la presión del tráfico de animales


Rinoceronte

Elefante africano

Oso polar

Hiena

Gran variedad de aves

Tortuga marina

Frente a este grave problema tampoco es lógico tomar cualquier medida represiva sin saber realmente cual es el daño que se le está causando a la naturaleza. A veces ocurre que hay especies que se reproducen demasiado y se convierte en plagas. Para alcanzar un equilibrio racional y sostenible en la explotación de los recursos animales.

Lo ideal seria realizar detallados estudios de cada especie que se desee utilizar y determinar si está en peligro de extinción o no y cual es la cantidad de animales que pueden capturarse sin que represente una amenaza para su supervivencia.

Claro que lo más importante es reemplazar las pieles y cueros naturales por materiales sintéticos y acostumbrarse a tener como mascotas solamente a los perros, gatos y canarios y a otros animales que no pongan en peligro la fauna silvestre.

 

FUENTE: Enciclopedia Popular Magazine. Julio1992. Tomo Nº 10. Pág. 24 hasta 28.

 

INFORME

 

 
  Noemí Alejandra Barreto - 9º Año A

 


 

Gisela Janín - 9º Año A